Aquí yace el poeta Vicente Huidobro, abrid la tumba, al fondo de esta tumba se ve el mar.
…es para llorar que la vida es tan corta
es para llorar que la vida es tan larga…
I want to live without seeing myself.
Que cuando el corazón se salga del pecho
pueda encontrar el camino de regreso
que la muerte pierda su asquerosa
y brutal puntualidad
pero si llega puntual no nos agarre
muertos de vergüenza
Mi pesadilla es siempre el optimismo:
me duermo débil, sueño que soy fuerte,
pero el futuro aguarda. Es un abismo.
Serpentina
En mis sueños de amor ¡ yo soy serpiente !Gliso y ondulo como una corriente;Dos píldoras de insomnio y de hipnotismo… … .Son mis ojos; la punta del encanto Es mi lengua… ¡ y atraigo como el llanto !… … .Soy un pomo de abismo.. Mi cuerpo es una cinta de delicia, Glisa y ondula como una caricia….Y en mis sueños de odio, ¡ soy serpiente ! Mi lengua es una venenosa fuente; Mi testa es la luzbélica diadema, Haz de la muerte, en un fatal soslayo Son mis pupilas; y mi cuerpo en gema… … .¡ Es la vaina del rayo !. Si así sueño mi carne, así es mi mente:… … .Un cuerpo largo, largo de serpiente,Vibrando eterna, ¡ voluptuosamente !
Delmira Agustini
“What does it mean to regret when you have no choice? It’s what you can bear. And there it is… It was death. I chose life.”
― Michael Cunningham, The Hours
La madre
Delante de ti me veo en el espejo que no acepta cambios, ni corbata nueva ni peinarse en esta forma. Lo que veo es eso que tú ves que soy, el pedazo desprendido de tu sueño, la esperanza boca abajo y cubierta de vómitos.
Oh madre, tu hijo es éste, baja tus ojos para que calle el espejo y podamos reconciliar nuestras bocas. A cada lado del aire hablamos de cosas distintas con iguales palabras. Eres una columna de ceniza (yo te quemé), una toalla en la percha para las manos que pasan y se frotan, un enorme búho de ojos grises que espera todavía mi nombramiento decorativo, mi declaración conforme a la justicia, a la bondad del buen vecino, a la moral radiotelefónica. No puedo allegarme, mamá, no puedo ser lo que todavía ves en esta cara. Y no puedo ser otra cosa en libertad, porque en tu espejo de sonrisa blanda está la imagen que me aplasta, el hijo, verdadero y a medida de la madre, el buen pingüino rosa yendo y viniendo y tan valiente hasta el final, la forma que me diste en tu deseo: honrado, cariñoso, jubilable, diplomado.